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Nuevo producto
La palabra invisible, primer poemario de Cristina Penalva Pastor, se abre con «La palabra pájaro» y se cierra, a modo de epílogo, con «La mágica virtud», poemas que el amigo ausente (José Pejó Vernis) le dedicara hace tiempo.
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Disponible el:
| Género | Poesía |
| Peso | 120 |
| Páginas | 86 |
| Medidas (cm x cm) | 15 x 22 |
| Encuadernación | Rústica |
Ambos dan claves y razones para la lectura y la escritura de estos poemas: la poeta sabe ya que «la palabra pájaro no era un pájaro» y que «el vuelo necesita una razón para ser vuelo»: «quise hacerle el más bello poema». «Solo por este intento tiene sentido este libro» en el que se con-funden el amor al hijo, al amigo, el amor al prójimo...
Escrito por necesidad, este poemario, nacido al abrazo de la luz, vuela hoy para poder «volver a la noche» y «sostener las tres eternidades del aire»; para des-prenderse de ese «puñado de tierra» que sigue «entre las manos». Telúrica y despojada, la escritura regresa al origen: «vuelvo a la tierra para nacerme», «para nom- brar el nombre que te nombra». Porque «no hay camino posible hacia el olvido».
Sin títulos y con el orden que marca el latido del corazón, Cristina camina entre Eros y Tánatos, entre lo profano y lo sagra- do, entre lo subterráneo y lo etéreo, y escribe «entre la palabra y la palabra», en ese lugar donde reside el soplo necesario y suficiente para caminar sobre la misma tierra que «esconde la palabra que lleva su nombre»: la que no se ve, pero se intuye en los cromatis- mos, en los aromas, en todo lo que conforma el «laberinto de la vida», cuando «la escritura se hace a tientas» y «el amor puede ser un árbol / El orden y el desorden / el vacío y el sinsentido / la crisis y la nada». Ese «dentro del afuera» donde, como muy bien dice Alberto Cubero, «hay otro adentro más hondo».
Desde ahí, Cristina construye puentes para sobrellevar el oxí- moron: esos mares de tierra adentro («somos desierto y pertene- cemos al desierto»); para que las palabras in-nombradas den más sentido a las nombradas: soledad, pobreza, desamparo, abuso, tam- bién el amor y la amistad, la pérdida, el dolor, pues, entre «las raíces y el éxtasis de las pequeñas cosas», este libro no oculta el tono elegiaco que lo sustenta, tampoco la denuncia de las injusticias.
Solo así la poeta «soltará el ciprés y alzará el vuelo»: poeta- pájaro. Y la poesía, una vez más, le otorgará un espacio para que la palabra invisible «[rasgue] los velos del poema».
Ángela Serna
